La mayoría de los intermediarios de seguros responden esta pregunta en términos de una sola póliza: “si pierdo esta renovación, pierdo esta comisión este año.” Esa respuesta subestima el problema por un factor de cinco. Una renovación no es una transacción. Es el siguiente año de una relación con un cliente que ya conoces, que ya confía en ti, y que tiene un historial contigo. Cuando pierdes esa renovación, no pierdes una comisión — pierdes el valor de vida completo del cliente. Y además tienes que gastar para reemplazarlo con alguien nuevo. ...









